PARA TODO MOMENTO...SIEMPRE HAY SALIDA!
ASOCIACION PSIQUIATRICA DE GUATEMALA
"Una persona no puede directamente escoger sus circunstancias, pero si puede escoger sus pensamientos e indirectamente -y con seguridad- darle forma a sus circunstancias." (James Allen)
Termina, un año, comienza otro, es vivir, es crecer... "Perdí mis privilegios y fantasías de niño, pero gané la oportunidad de crecer y vivir libre... Porque siempre es posible luchar por lo que soñamos y porque siempre hay tiempo para empezar de nuevo...Confiá en la vida, confiá en ti y ... ¡recomienzá!
Una nueva etapa, un nuevo año, Saludos y Bienestar ...
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La Terapia Ocupacional se basa en el estudio de la ocupación humana y utiliza esta, la ocupación, como instrumento de intervención para el logro de sus objetivos, siendo el básico y fundamental conseguir la independencia de la persona. El psiquiatra William Rush Dunton Jr está considerado como el fundador de la profesión al hacer uso de la Terapia Ocupacional, a finales del siglo xix, para el tratamiento de sus pacientes Desde su comienzo, la evolución constante de la profesión ha hecho preciso redefinir con cierta periodicidad la Terapia Ocupacional. El nacimiento de la Ciencia de la Ocupación, a finales del siglo xx, ha contribuido a dar identidad a la profesión y ha posibilitado unificar criterios a los terapeutas ocupacionales, aun no siendo la Ciencia de la Ocupación una disciplina académica exclusiva de la Terapia Ocupacional. En España se crean las primeras escuelas de formación para terapeutas ocupacionales en los años sesenta, no como rama de otra profesión, sino como disciplina sanitaria independiente desde sus comienzos, y ello porque los conocimientos de la Terapia Ocupacional se nutren de diversas disciplinas, como la Medicina, la Psicología y la Antropología, entre otras. La Asociación Profesional Española de Terapia Ocupacional (APETO) define esta como «la disciplina socio-sanitaria que evalúa la capacidad de la persona para desempeñar las actividades de la vida cotidiana e interviene cuando dicha capacidad está en riesgo o dañada por cualquier causa. El Terapeuta Ocupacional utiliza la actividad con propósito y el entorno para ayudar a la persona a adquirir el conocimiento, las destrezas y actitudes necesarias para desarrollar las tareas cotidianas requeridas y conseguir el máximo de autonomía e integración». Cuando en Terapia Ocupacional se habla de ocupación, se habla de «actividades de la vida cotidiana, denominadas, organizadas con un valor y significado concreto para las personas de una determinada cultura. La ocupación es lo que hacen las personas para el desempeño de sus roles, que incluye el cuidado de sí mismo (...), el ocio (...), y la participación social y económica a la comunidad». La Terapia Ocupacional se centra en el mantenimiento de la función y el desempeño de las actividades de la vida diaria significativas -el sentido y significado de las ocupaciones es único y exclusivo para cada persona- y con propósito en su vida. Persigue que la persona se involucre en ocupaciones de libre elección, lo que aumenta la motivación para el tratamiento, la implicación y el compromiso, e indirectamente su satisfacción vital, su nivel de salud y su calidad de vida. La ocupación en Terapia Ocupacional es utilizada bien como medio para modificar el desempeño, bien como fin, produciéndose la mejoría por el hecho de involucrarse en una ocupación significativa.
La actividad humana se clasifica en áreas de desempeño ocupacional: actividades de la vida diaria, actividades productivas y actividades de ocio. El terapeuta ocupacional evalúa e interviene sobre los componentes de desempeño («elementos observables de la acción que tienen implícito un propósito funcional»9) afectados que dificultan la práctica de actividades de las áreas ocupacionales. La calidad y efectividad del desempeño de una ocupación depende de quien ejecuta (funciones y estructuras corporales), del entorno y de las demandas de la actividad. Por tanto, el terapeuta ocupacional, para analizar el desempeño, debe valorar las habilidades motoras, de procesamiento, de comunicación y de interacción.
Por tanto, el proceso de intervención en Terapia Ocupacional comprende: a) valoración, en dos pasos: elaborar el perfil ocupacional del paciente y un análisis del desempeño ocupacional; b) intervención, previa elaboración de un plan individualizado para el logro de objetivos, y c) evaluación de resultados.
Conviene recordar, siguiendo a Perlado, que «las labores deben acomodarse a los pacientes, y no al revés. Es decir, que no hay que montar salas de manualidades prejuzgadas a las que los pacientes tienen que adaptarse, sino que deben encajar con las habilidades y el nivel intelectual del usuario (...). Es triste que personas inteligentes y capaces sean obligadas a realizar labores infantiles, casi escolares, como si acudiesen a una guardería o parvulario». La provisión de actividades desde Terapia Ocupacional debe partir de un diagnóstico previo, una evaluación ocupacional y un diseño individualizado de necesidades que permita identificar tanto las áreas carenciales del individuo como sus intereses, motivos y valores. No se trata de «dar actividades», sino de «utilizar la actividad con objetivos terapéuticos».
Aunque en ocasiones, no lo veamos o no lo querramos ver hay muchas cosas por qué dar gracias...
Dar gracias por todo Por: María Antonieta Solórzano
"Todos sabemos que en la vida de los seres humanos unas son de cal y otras de arena. Obstáculos y oportunidades se suceden de manera constante e interminable. Este acontecer cíclico de los eventos puede tener como consecuencia que nuestras emociones se muevan como un carrusel: de la euforia al desespero.
Pero si entendemos la lección, ello puede ser nuestra fuente de sabiduría
El bienestar emocional depende, en primer lugar, de la percepción y ésta parece ser olvidadiza. En las épocas de gloria, la percepción ignora los dolores y en las de adversidad no recuerda las alegrías. Pero, en segundo lugar, la estabilidad emocional se afecta con nuestras creencias y valores. Entonces, el amor y el conocimiento nos permitirán alcanzar la serenidad y la compasión. Al preguntarnos por la gratitud cuando ocurre la experiencia de felicidad, reconocemos lo que aprendimos durante la tristeza. Y cuando es el dolor, cuestionarnos por lo fundamental nos ayuda a tener la fuerza para trascenderlo. ¿Cómo darles vida a estos valores en nuestra cotidianidad? Hace unas pocas horas hablando con una familia que se enfrentaba esta Navidad con una sensación ambigua, después de un largo año de dificultades habían comenzado a ver luz al final del túnel, pero pasaban del lamento a la euforia con facilidad. Les propuse que, en primer lugar, hicieran una lista de todo lo que había salido mal. Después les propuse que al comienzo de cada experiencia difícil escribieran la palabra gracias. Fueron ensayando y encontraron, por ejemplo, que las dificultades económicas los sacaron del club y ahora pasan más tardes en casa leyendo y oyendo música, viendo películas, cocinando entre todos. También notaron que las soluciones a sus problemas surgieron del esfuerzo y la confianza y que, en esa medida, la gratitud y ver la luz al final del túnel no era sólo un golpe de suerte, sino el fruto de su trabajo. Su alegría los fortalecía. Cuando nos damos cuenta que hay sabiduría en el hecho de que unas sean de cal y otras de arena, adquirimos la serenidad para enfrentar la vida tal y como es."
La esperanza no es fingir que no existen los problemas, es realmente la forma más exacta de encontrar las soluciones, que nos brinda la vida cotidiana.
La distimia, también llamada trastorno distímico, se define como un tipo de trastorno afectivo o del estado de ánimo que a menudo se parece a una forma de depresión grave (clínica) menos severa, pero más crónica. Sin embargo, las personas que tienen distimia también pueden experimentar a veces episodios de depresión grave.
La depresión es un trastorno depresivo que afecta al cuerpo, al estado de ánimo y a los pensamientos. Puede afectar o alterar radicalmente la alimentación, el sueño y la manera de pensar, pero no es lo mismo que sentir tristeza o estar decaído, ni tampoco es indicio de debilidad personal ni constituye un estado que pueda disiparse o modificarse a voluntad. Las personas que sufren una enfermedad depresiva no pueden simplemente "recobrar el ánimo" y reponerse. A menudo es necesario el tratamiento que, a veces, es incluso decisivo para la recuperación. Existen tres tipos de depresión que pueden clasificarse en tres grupos principales: -Depresión grave (depresión clínica) -Síndrome maníaco depresivo (trastorno bipolar) -Distimia (trastorno distímico)
Los síntomas pueden incluir: -Tristeza, ansiedad o sensación de "vacío" persistentes. -Pérdida de interés en actividades que antes se disfrutaban. -Llanto excesivo. -Mayor inquietud e irritabilidad. -Menor capacidad de concentrarse y tomar decisiones. -Disminución de la energía. -Pensamientos de muerte o suicidas, intentos de suicidio. -Aumento de los sentimientos de culpabilidad, desamparo y, o desesperanza. -Alteraciones del peso y, o del apetito debido a comer de forma insuficiente o excesiva. -Alteraciones en los hábitos del sueño. -Aislamiento social. -Síntomas físicos que no ceden ante los tratamientos estándar (por ejemplo, dolor crónico, dolor de cabeza).
El tratamiento específico de la distimia será determinado por su médico basándose en lo siguiente: Su edad, su estado general de salud y su historia médica. Qué tan avanzada está la condición. Su tolerancia a determinados medicamentos, procedimientos o terapias. Sus expectativas para la trayectoria de la condición. Su opinión o preferencia.
Para un diagnóstico de distimia, un adulto debe exhibir un estado de ánimo deprimido durante al menos dos años (un año en los niños y adolescentes), junto con por lo menos otros dos síntomas de depresión (señalados arriba). Los síntomas de la distimia pueden parecerse a los de otras condiciones psiquiátricas. Siempre consulte a su médico para el diagnóstico.
La distimia afecta a las mujeres con el doble de frecuencia que a los hombres. El trastorno distímico afecta aproximadamente al 1,5 por ciento de los adultos estadounidenses de 18 años de edad o mayores; es decir, a 3,3 millones de personas. Según el Instituto Nacional de la Salud Mental (National Institute of Mental Health), cada año alrededor del 40 por ciento de los adultos que tienen un trastorno distímico también cumplen los criterios de depresión grave o trastorno bipolar.
Gracias, a todos los que han estado escribiendo al correo de SIEMPRE HAY SALIDA, algunos nos han comentado sus sentimientos de Tristeza, por muchos motivos las personas llegan a Fiestas con sentimientos de pérdidas, nostalgia, duelos, melancolía. Es una época de sentimientos contradictorios, y como nos han escrito, ”contrastes emocionales”, por un lado encontramos la alegría de las fiestas, de los reencuentros, el poder compartir, el dar… por el otro encontramos una sensación de nostalgia que se acerca mucho a la tristeza e incluso a la depresión.
En respuesta a una pregunta específica: no es que se estes “desquilibrado emocionalmente”, cualquiera, dependiendo de las condiciones en las que llega a esta época del año, está expuesto a experimentar la llamada “depresión navideña", La nostalgia Navideña, puede ser por muchas causas: -"Se da una regresión a la infancia a la luz de elementos como el árbol, las luces, los regalos y la estética navideña; todo eso nos hace propensos a experimentar sensaciones que se tuvieron en la niñez, como la alegría y la magia, que en la adultez generan nostalgia", explica la psiquiatra Olga Albornoz. -Este sentimiento se exacerba cuando a la Navidad se llega tras un año en el que se han experimentado eventos traumáticos, como la pérdida de un ser querido o de un trabajo, una ruptura amorosa o un fracaso personal o económico. "Hay un cordón entre el pasado y el presente que puede traer a la memoria eventos dolorosos y difíciles, no resueltos, que causan tristeza, melancolía y, en su grado extremo, depresión", explica el psiquiatra Rodrigo Córdoba. Ambos especialistas insisten en que es normal experimentar cierta nostalgia en Navidad, de hecho todos pueden sentirla en algún grado, lo que es anormal es que la tristeza tome otras dimensiones e interfiera con las actividades diarias; si ese es el caso, es necesario consultar profesional calificado. Es importante tener presente que hay quienes, sin darse cuenta, tienden a llenar los vacíos emocionales y a espantar la tristeza dando rienda suelta a las compras y al consumo excesivo de comida y alcohol. "Estas personas sienten que comprar disminuye su tristeza, porque su organismo aumenta el nivel de algunas sustancias, como la serotonina, que mejoran el estado de ánimo. El problema es que al terminar la temporada, la sensación de vacío tiende a regresar", explica la psiquiatra Olga Albornoz.
??? PARA TENER EN CUENTA: -Una persona deprimida o triste prefiere la soledad y se estresa cuando se siente obligada a aceptar invitaciones o a celebrar. Presionarla es contraproducente. -Para apartar la pena no es necesario saturar los centros comerciales y llevar al límite las cuentas. Regalar y autorregalarse es sano, sin perjudicar el bolsillo. -Las personas con tendencias adictivas están en mayor riesgo en esta época. Ellas y sus cercanos deben hacer un esfuerzo por recuperar el sentido auténtico de la Navidad, lo que incluye participar en celebraciones en las que prime lo espiritual, no la gula o el alcohol.
"A los lectores que me pregunten por qué tengo ganas de conocer la arqueología de las emociones, les diré enseguida que este conocimiento me ayudaría a alimentar la esperanza de que, si en el pasado cambiaron a mejor, en el futuro no van a cambiar a peor. En este caso, sentiremos más intensamente todas las emociones, sabremos expresarlas con mayor ecuanimidad y, sobre todo, habremos aprendido a gestionarlas." EDUARD PUNSET
La Asociación Psiquiatrica de Guatemala, ante la necesidad de brindar apoyo, a desarrollado un Programa en que se destaca que para "Todo Momento Siempre Hay una Salida", este programa tiene varias fases, la información que aquí se presenta, un apoyo con consultas a precios accesibles, con atención por profesionales calificados, así como los medicamentos, en los casos que sean necesarios.
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"A veces navegamos con el viento, a veces en contra; pero debemos navegar, no estar a la deriva, ni echar el ancla."Oliver Wendell Holmes